Agua y harina, parecen la cosa más simple del mundo, y al final lo son. Pero entre una lámina cualquiera y una lámina bien hecha hay de por medio el gesto correcto, el tiempo de reposo, la textura que se siente solo con las manos. Es un saber antiguo, hecho de paciencia y un poco de obstinación, que nos gusta transmitir en lugar de guardarlo celosamente. En esta sección abrimos la cocina y te mostramos cómo nace la masa, paso a paso: porque una vez entendido el secreto, hacerla se vuelve más fácil — y infinitamente más satisfactoria.